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Moisés y la zarza ardiente

Dios llama a Moisés para liberar a los esclavos hebreos.
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Moisés estuvo en Madián durante 40 años. Durante ese largo período, murió el rey de Egipto. Los israelitas gemían en su esclavitud y clamaban, y su clamor por la ayuda de su esclavitud ascendió a Dios. Dios escuchó su gemido y recordó su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Entonces Dios miró a los israelitas y se preocupó por ellos. – Número de diapositiva 1
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Apacentaba Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, y llevó las ovejas al otro lado del desierto, y llegó a Horeb, el monte de Dios. – Número de diapositiva 2
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Allí, el ángel del Señor se le apareció en llamas de fuego desde dentro de una zarza. Moisés vio que, aunque la zarza ardía, no se consumía. Entonces Moisés pensó: “Iré a ver esta extraña visión: ¿por qué la zarza no se consume?”, – Número de diapositiva 3
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Cuando el Señor vio que había ido a mirar, Dios lo llamó desde el interior de la zarza: “¡Moisés! ¡Moisés!”. Y Moisés respondió: “Aquí estoy”. – Número de diapositiva 4
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“No te acerques más”, le dijo Dios. “Quítate las sandalias, porque el lugar donde estás es tierra santa”.<br/>Entonces añadió: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Ante esto, Moisés se cubrió el rostro, porque tenía miedo de mirar a Dios. – Número de diapositiva 5
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El Señor dijo: “He visto la miseria de mi pueblo en Egipto. Los he oído clamar a causa de sus capataces, y me preocupa su sufrimiento. Por eso he descendido para rescatarlos de la mano de los egipcios y sacarlos de esa tierra a una tierra buena y espaciosa, una tierra que mana leche y miel: el hogar de los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos. Y ahora el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí, y he visto cómo los egipcios los oprimen. Así que ahora, ve. Te envío al faraón para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto”. – Número de diapositiva 6
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Pero Moisés le dijo a Dios: “¿Quién soy yo para ir al faraón y sacar a los israelitas de Egipto?”.<br/>Y Dios respondió: “Yo estaré contigo. Y esta será la señal para ti de que soy yo quien te ha enviado: Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto, adorarás a Dios en este monte”.<br/>Moisés le dijo a Dios: “Supongamos que voy a los israelitas y les digo: «El Dios de sus padres me ha enviado a ustedes», y me preguntan: «¿Cuál es Su nombre?», ¿qué les diré entonces?”.<br/>Dios le respondió a Moisés: “YO SOY El que SOY. Esto es lo que les dirás a los israelitas: YO SOY me ha enviado a ustedes”. – Número de diapositiva 7
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Dios le ordenó a Moisés que fuera a ver a los ancianos del pueblo de Israel. Luego, debían pedirle al faraón que les permitiera emprender un viaje de tres días por el desierto para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios. Dios le explicó que el faraón no los dejaría ir de inmediato, sino que obraría maravillas hasta que el faraón cediera. – Número de diapositiva 8
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Moisés respondió: “¿Qué pasa si no me creen ni me escuchan y dicen: El Señor no se te apareció?”.<br/>Entonces el Señor le preguntó: “¿Qué tienes en la mano?”.<br/>“Un bastón”, respondió.<br/>El Señor le dijo: “Tíralo al suelo”. – Número de diapositiva 9
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Moisés lo arrojó al suelo, y se convirtió en serpiente, y él huyó de ella. – Número de diapositiva 10
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Entonces el Señor le dijo: “Extiende tu mano y tómala por la cola”. – Número de diapositiva 11
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Entonces Moisés extendió la mano y agarró la serpiente, y esta se convirtió en un bastón en su mano. “Esto”, dijo el Señor, “es para que crean que el Señor, el Dios de sus padres —el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob— se te ha aparecido”. – Número de diapositiva 12
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Entonces el Señor dijo: “Mete tu mano dentro de tu manto”. Moisés metió la mano en su manto, y al sacarla, la piel estaba leprosa; se había vuelto blanca como la nieve. “Vuelve a meterla en tu manto”, dijo. Moisés metió la mano en su manto, y al sacarla, estaba restaurada, como el resto de su piel. – Número de diapositiva 13
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Entonces el Señor dijo: “Si no te creen ni hacen caso a la primera señal, quizá crean a la segunda. Pero si no creen a estas dos señales ni te hacen caso, toma agua del Nilo y derrámala sobre la tierra seca. El agua que tomes del río se convertirá en sangre sobre la tierra”. – Número de diapositiva 14
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Moisés le dijo al SEÑOR: “Perdona a tu siervo, Señor. Nunca he sido elocuente, ni antes ni desde que le has hablado a tu siervo. Soy torpe de palabra”.<br/>El Señor le dijo a Moisés: “¿Quién dio la boca al ser humano? ¿Quién lo hace sordo o mudo? ¿Quién le da la vista o lo ciega? ¿No soy yo, el Señor? Ahora ve; yo te ayudaré a hablar y te enseñaré lo que debes decir”. – Número de diapositiva 15
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Pero Moisés dijo: “Perdona a tu siervo, Señor. Por favor, envía a otro”.<br/>Entonces la ira del Señor se encendió contra Moisés y dijo: “¿Qué hay de tu hermano, Aarón, el levita? Sé que habla bien. Ya viene a tu encuentro y se alegrará de verte. Habla con él y pon las palabras en su boca; yo los ayudaré a ambos a hablar y les enseñaré qué hacer. Él hablará al pueblo por ti, y será como si él fuera tu boca y como si tú fueras Dios para él. Pero toma este bastón en tu mano para que puedas hacer las señales con él”. – Número de diapositiva 16
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Moisés obedeció y le dijo a Jetro, su suegro, que Dios lo enviaba de regreso a Egipto. Dios envió a Aarón para que se uniera a Moisés y viajaron a Egipto. Moisés y Aarón reunieron a todos los ancianos de los israelitas, y Aarón les contó todo lo que el Señor le había dicho a Moisés. También realizó las señales ante el pueblo, y creyeron. Y cuando oyeron que el Señor se preocupaba por ellos y vio su miseria, se postraron y adoraron. – Número de diapositiva 17
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Número de diapositiva 18