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Moisés y las primeras cinco plagas

El Faraón se niega a dejar ir al pueblo de Dios.
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Moisés y Aarón fueron ante el Faraón, como Dios les había ordenado, y le ordenaron que dejara ir a los israelitas a adorar al Señor en el desierto. El Faraón respondió: “Haz un milagro”. – Número de diapositiva 1
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Aarón arrojó su vara delante del faraón y sus funcionarios, y esta se convirtió en una serpiente. El faraón entonces convocó a sabios y hechiceros, y los magos egipcios también hicieron lo mismo con sus artes secretas: cada uno arrojó su vara, y esta se convirtió en una serpiente. Pero la vara de Aarón se tragó las de los demás. Aun así, el corazón del faraón se endureció y no escuchó a Moisés ni a Aarón. – Número de diapositiva 2
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Entonces el Señor le dijo a Moisés: “El corazón del Faraón es inflexible; se niega a dejar ir al pueblo. Ve al Faraón por la mañana junto al río Nilo y dile: «El Señor, el Dios de los hebreos, me ha enviado a decirte: Deja ir a mi pueblo para que me adore en el desierto. Pero hasta ahora no has escuchado. Esto dice el Señor: En esto sabrás que yo soy el Señor: Con la vara que tengo en la mano golpearé las aguas del Nilo y se convertirán en sangre. Los peces del Nilo morirán, y el río apestará; los egipcios no podrán beber sus aguas»”. – Número de diapositiva 3
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Moisés y Aarón hicieron tal como el Señor les había ordenado. Alzó su vara ante el Faraón y sus siervos y golpeó el agua del Nilo, y toda el agua se convirtió en sangre. Los peces del Nilo murieron, y el río olía tan mal que los egipcios no podían beberla. La sangre estaba por todas partes en Egipto.<br/>Pero los magos egipcios hicieron lo mismo con sus artes secretas, y el corazón del Faraón se endureció; no escuchó a Moisés ni a Aarón, tal como el Señor había dicho. – Número de diapositiva 4
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Entonces el SEÑOR le dijo a Moisés: “Ve al faraón y dile: «Esto dice el SEÑOR: Deja ir a mi pueblo para que me adore. Si te niegas a dejarlo ir, enviaré una plaga de ranas sobre todo tu país. El Nilo estará repleto de ranas. Subirán a tu palacio, a tu dormitorio, a tu cama, a las casas de tus funcionarios y a tu pueblo, a tus hornos y artesas. Las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus funcionarios»”.<br/>Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y las ranas subieron y cubrieron la tierra. – Número de diapositiva 5
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El faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: “Rueguen al Señor que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré que su pueblo salga a ofrecer sacrificios al Señor”.<br/>Después de que Moisés y Aarón se marcharan del faraón, Moisés clamó al Señor por las ranas que había traído sobre él. Las ranas murieron en las casas, en los patios y en los campos. Se amontonaron, y la tierra apestaba a ellas. Pero cuando el faraón vio que había alivio, endureció su corazón y no escuchó a Moisés ni a Aarón, tal como el Señor había dicho. – Número de diapositiva 6
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Entonces el Señor le dijo a Moisés: “Dile a Aarón: «Extiende tu vara y golpea el polvo de la tierra», y por toda la tierra de Egipto el polvo se convertirá en piojos”. Así lo hicieron, y cuando Aarón extendió su mano con la vara y golpeó el polvo de la tierra, los piojos cayeron sobre las personas y los animales.<br/>Los magos dijeron al Faraón: “Este es el dedo de Dios”. Pero el corazón del Faraón se endureció y no escuchó, tal como el Señor había dicho. – Número de diapositiva 7
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Entonces el Señor le dijo a Moisés: “Levántate temprano por la mañana y confronta al Faraón cuando se dirija al río, y dile: «Así dice el Señor: Deja ir a mi pueblo para que me adore. Si no lo dejas ir, mañana enviaré enjambres de moscas sobre ti, tus funcionarios, tu pueblo y tus casas. Pero los enjambres de moscas no aparecerán en Gosén, donde viven los israelitas»”. Al día siguiente, densas nubes de moscas inundaron el palacio del Faraón y las casas de sus funcionarios; todo Egipto quedó devastado por las moscas. – Número de diapositiva 8
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Entonces el Faraón llamó a Moisés y a Aarón y les dijo: “Vayan, ofrezcan sacrificios a su Dios aquí en la tierra”.<br/>Moisés insistió: “Debemos emprender un viaje de tres días por el desierto para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios, como él nos manda”.<br/>El Faraón dijo: “Los dejaré ir a ofrecer sacrificios al Señor su Dios en el desierto, pero no deben ir muy lejos. Ahora oren por mí”.<br/>Moisés dejó al Faraón y oró. No quedó ni una mosca. Pero el Faraón endureció su corazón y no dejó ir al pueblo. – Número de diapositiva 9
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Moisés fue de nuevo al Faraón para decirle: “El Señor dice: «Deja ir a mi pueblo, o mañana traerá una terrible plaga sobre tu ganado en el campo: sobre tus caballos, asnos y camellos, y sobre tu ganado vacuno, ovejas y cabras. Pero el Señor hará distinción entre el ganado de Israel y el de Egipto, para que ningún animal perteneciente a los israelitas muera»”. Al día siguiente, todo el ganado de los egipcios murió, pero ningún animal perteneciente a los israelitas murió. El Faraón investigó estos asuntos, pero su corazón era inflexible y no dejó ir al pueblo. – Número de diapositiva 10
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Número de diapositiva 11